"PRImero es la familia, después Por Trabajo"...
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Chao 2020
Javier Herrera Borunda - Papel Social
2020/12/21 - 10:06
En unos cuantos días más estaremos dando la vuelta a la última página del calendario que marca el año 2020, para dar paso a un nuevo ciclo de 365 días que denominaremos 2021, y que todos confiamos sea mucho más amable que el que todavía vivimos. En este año la población mundial ha perdido a más de un millón seiscientas mil personas como consecuencia de una pandemia viral que de repente llegó sin previo aviso para entorpecer los planes de todos los habitantes de la Tierra y de sus gobiernos. Lamentablemente, el mismo número de hogares está hoy de luto por la pérdida de un ser querido, para todos ellos un abrazo solidario y nuestros deseos de fortaleza para alcanzar pronto la resignación.
En México, a partir de marzo de 2020, cuando se presentaron los primeros casos de esta cruel pandemia, la lucha contra el microscópico virus ha sido férrea y sin descanso por parte de todo el personal, incluido el administrativo, que labora en el sector salud; para todos ellos nuestro más sincero reconocimiento, agradecimiento y súplica para que no se den por vencidos. Tenemos conciencia de que en ocasiones su trabajo tuvo que ser realizado en condiciones adversas, poniendo en riesgo su propia vida, pero su responsabilidad y vocación han logrado salvar las vidas de muchos connacionales que sin su apoyo no hubieran podido enfrentar la enfermedad.
En otros países la pandemia presenta un segundo embate de contagio, e incluso un tercero; curiosamente en México nunca dejamos a un lado el primero, la realidad es que en estos momentos estamos llegando, en ocho estados de la República, incluida la ciudad capital, a cifras muy comprometedoras que ponen en riesgo la vida de miles de personas. Pasamos por momentos difíciles, el personal de sanidad está cansado, y con mucha razón, nuestra salud está en sus manos y la mejor forma de evitar la ya inminente saturación hospitalaria está en detener los contagios a través de nosotros mismos, de la conciencia ciudadana; ayudemos a controlar su expansión.
De momento y muy probablemente durante los próximos tres meses no existe otra alternativa que evitar las salidas de nuestras casas al máximo, si necesitamos hacerlo no debemos dejar de usar cubrebocas, especialmente en espacios cerrados: tenemos que guardar una distancia de al menos 1.5 metros con las personas que nos rodean con objeto de que las gotículas que expelen al hablar, e incluso al respirar, no nos alcancen ni las nuestras a ellos; lavar con frecuencia las manos y aplicar gel antibacterial cuantas veces sea necesario.
Maestros, médicos, enfermeras, trabajadores, políticos, presidentes, inversionistas, profesionistas, amas de casa, niños, jóvenes, mujeres y hombres, todos en el planeta estamos desconcertados ante el desaliento al que nos remite una realidad adversa, pero al mismo tiempo nos unen esperanzas renovadas por encontrar un cauce de certeza en el futuro. Ya nos falta mucho menos, unos cuantos meses y la vacuna desarrollada por la inteligencia internacional habrá hecho su tarea, los niños podrán volver a estudiar en sus aulas y convivir con sus compañeros y amigos, y los adultos podremos demostrar de nueva cuenta nuestro cariño a las personas que brindamos nuestra amistad, y a las que amamos, sin miedos ni cortapisas.
Como resultado de las grandes crisis sanitarias y económicas que registra la historia, al darlas por concluidas el ser humano ha logrado avanzar a pasos agigantados, así, y sólo como ejemplos menciono que después de la peste bubónica del siglo XIV que terminó con la vida de un tercio de la población surgió el Renacimiento que dio un fuerte impulso al humanismo; y al término de la influenza española, en 1919, que segó la vida de 50 millones de personas, se vivió un ciclo expansivo de prosperidad económica que se conoce como los dorados años veinte.
Tengo la certeza de que en esta ocasión no será diferente. Hemos aprendido a valorar muchas cosas durante los meses que llevamos de encierro, especialmente la vida; hemos entendido la necesidad de darle atención a nuestra alimentación para tener una mejor salud; sabemos a ciencia cierta la importancia que merecen quienes nos rodean; sentimos lo que era la soledad para conocernos mejor como seres humanos, pero también hemos sentido la necesidad de manifestar, sin cortapisas, amor y atención a nuestros padres y abuelos, a nuestras esposas o esposos, a nuestros hijos, a nuestros seres queridos y amigos; anhelamos armonía social, el respeto al medio ambiente y una vida cotidiana alejada de sobresaltos.
También estoy convencido de que los mexicanos somos expertos en los temas de resiliencia y solidaridad con nuestros semejantes, la tolerancia que hoy manifestamos nos permitirá estar en paz con nosotros mismos y nos dará la fuerza para enfrentar los nuevos desafíos del 2021 con paciencia y sabiduría.
Sabemos que este año tendremos que dejar de lado las fiestas tradicionales donde nos reuníamos todos los integrantes de nuestras familias, debemos tomar conciencia de que el virus nos ronda y está al acecho, sigamos las instrucciones de las autoridades de salud, no hagamos reuniones de más de diez personas para evitar el círculo perverso del contagio, de este modo terminaremos más rápido con la situación de emergencia que vivimos.
Las reuniones navideñas del 2020 serán más íntimas, gocémoslas igual, ya tendremos muchas oportunidades de reunirnos todos sin la ausencia de ninguno. Sabemos que extrañaremos a integrantes de nuestras familias y amigos que en esta ocasión no podrán estar a nuestro lado, esperamos pronto terminar con esta prueba a nuestra existencia.
Deseo para todos los lectores de estas letras que las próximas fiestas nos lleven a la introspección de lo que significa una nueva Navidad, un año nuevo, y nos den la fortaleza necesaria para enfrentar el futuro con ilusión, sin miedo, con ganas de hacer muchas cosas. Tenemos la obligación de superar los obstáculos para ser felices, las personas que amamos así nos lo demandan y México necesita de todos nosotros para alcanzar mejores niveles de bienestar social.
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