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Insistir, resistir, subsistir y comer feliz: Los pasos para iniciar un huerto

Mirna Ambrosio Montoya - Construyendo Con-Ciencia

2020/04/15 - 17:19

En nuestro territorio existieron las tradicionales huertas que no es lo mismo que un huerto. Sin embargo, hace mucho tiempo que las huertas familiares han ido desapareciendo, conforme la población crece la necesidad de tierra es mayor, es así como esas extensiones de hasta una hectárea donde se cultivaban todo tipo de plantas útiles, herbáceas, arbustos y árboles, se han ido reduciendo. Las huertas se caracterizaban por contar con grandes arboles frutales, alguno que otro maderable, recordemos que por aquí abundaban los cedros, también había arboles que se utilizaban para la leña, generalmente estos se utilizaban como cercas vivas, de forma integral también se contaba en este terreno con algún corral con aves para consumo familia, en donde se aprovechaban los residuos del deshierbe para alimento de las aves. Algunas personas criaban cerdos, y en huertas más grandes a veces se podía encontrar una vaca para ordeñar y así tener leche fresca.

Pero como digo esto se perdió, mis abuelas me contaban de las huertas que había por el rumbo del Plan de la Vieja, donde aparte de cosechar frutas y verduras tradicionales, las señoras cultivaban plantas ornamentales como campechanas y crisantemos para todos santos o azucenas para la semana Santa. Hoy en esos espacios hay colonias.

Este tipo de situaciones no se han dado únicamente en nuestra ciudad, ha sido un patrón que se repite en cada pueblo que creció y ahora son ciudades pobladas, algunas más que otras.

A diferencia, los huertos son pequeños espacios que han ido cobrando importancia y recuperando espacios donde la gente siembra hortalizas, plantas aromáticas y medicinales.

A finales del siglo XIX, aparecen las primeras referencias de los huertos urbanos en Europa, más o menos en la época de la Revolución Industrial, época que marco los cambios en la vida rural ya que mucha gente migró a las ciudades industriales; de un momento a otro las ciudades se llenaron de campesinos que se convirtieron en la clase obrera, en un entorno de pobreza. Fue en esos momentos en que los gobiernos y la iglesia cedieron espacios que llamaron huertos para los pobres, para que pudieran cultivar sus alimentos y con ellos sobrellevar su situación económica.

A inicios del siglo XX se registra nuevamente una proliferación de huertos urbanos, que coinciden con la época de las grandes guerras, pues había que asegurar los alimentos y no dependes de las importaciones. Así surgen los espacios llamados Victory Gardes o War Gardens en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, en donde se utilizaron todo tipo de terrenos, desde jardines y parques públicos hasta campos de futbol, utilizaron propagandas y campañas de concientización para que la población cultivara sus alimentos.

A finales de los años 60 y 70 del siglo pasado, los huertos urbanos resurgieron como una forma de resistencia y rebeldía al sistema capitalista. La razón de los huertos no era la necesidad de alimentos sino por política.

A partir de los años 60 y 70, resurgieron los huertos urbanos, en esta ocasión la razón no fue tanto la necesidad de alimentos, sino la necesidad de responder al sistema económico dominante. Y es en recientes décadas que los huertos se originan como una revolución a partir de movimientos ecologistas que buscan una forma de autogestión, la integración de grupos sociales excluidos y el desarrollo de comunidades.

Tanto en Europa como en Estados Unidos surgen con tal fuerza a partir de grupos ecológicas que ocupaban terrenos abandonados para convertirlos en huertos. Actualmente, cada vez mas personas se animan a tener un huerto urbano, ya sea en su casa o en algún espacio colectivo. De hecho, en algunos países los huertos forman parte de programas de desarrollo y sobre todo se les brinda apoyo para que se construyan en espacios públicos, espacios que son considerados no solo como espacios verdes o de ocio, sino como agricultura urbana sostenible.

Los huertos no solo nos permiten aprender a cultivar de forma ecológica, nos sirven para desconectarnos problemas personales, al mismo tiempo sirven para la educación ambiental, para el desarrollo de terapias, para entretenimiento de la familia y de todos los que quieran participar.

En México desde hace algunas décadas se han empezado a desarrollar proyectos autogestionados de huertos colectivos, urbanos y rurales. En años recientes en algunos estados del país se han empezado a organizar redes de productores urbanos, gente que cultiva ya sea organizados en colectivos que utilizan pequeños espacios públicos como parques y jardines, o gente que en sus azoteas, terrazas y balcones cultiva para autoconsumo y comercialización o trueque. En este contexto muchos gobiernos han visto en estas actividades la oportunidad de desarrollo local sustentable, generando leyes que apoyan la creación y mantenimiento de los huertos.

En febrero del 2017, en la ciudad de México se publicó el decreto de la Ley de Huertos Urbanos en la Ciudad de México, que formó parte de los compromisos asumidos en Milán, Italia, por el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera Espinosa en el pacto de la Política Alimentaria Urbana. Tratado suscrito por más de 70 autoridades locales alrededor del mundo ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), asociaciones civiles y pequeños productores.

Ese mismo año, surgieron huertos urbanos colectivos como el de Zapopan, en Jalisco, que fue impulsado por el DIF municipal. Así como el de Misantla, que también fue respaldado por el DIF municipal y que gracias a la alianza con el programa PROSPERA se logro reunir a un grupo de mujeres para que recibieran la capacitación y el apoyo. A pesar de que los huertos funcionan de forma autogestiva, es necesario que los grupos reciban apoyo e incentivos, pues muchas veces los contextos económicos son un obstáculo para su desarrollo. Actualmente los huertos en Zapopan se han incrementado, existen redes de productores, guardianes de semillas criollas, tianguis agroecológicos y se han integrado como parte de los atractivos turísticos del municipio. En cambio, el huerto colectivo que se inició en Misantla por las mismas fechas sigue avanzando de forma lenta, las mujeres que lo mantienen hacen un gran esfuerzo, pues ellas han invertido de sus bolsillos para lograr mantener el espacio, no obstante ellas insisten, persisten y subsisten y en estos momentos confían en que las autoridades vean en este modelo de producción una forma de producir alimentos para comer bien y felices, sin la preocupación por la crisis alimentaria que se pronóstica para después de la pandemia del COVID 19.

Con el huerto agroecológico se busca crear la soberanía alimentaria, es decir que las personas tengan derecho a elegir que es lo que producen, producir sin depender de los agroquímicos, basados es estrategias de producción y consumo de alimentos que les aseguren la nutrición.

El huerto además de que permite dar un respiro a tu cuerpo, a la cartera y al medio ambiente te sirve para generar lazos afectivos, crear comunidades de aprendizaje y fortalecer los tejidos sociales. Tener un huerto en medio de la ciudad es cada vez más común en los países desarrollados, así ¿que por qué no nosotros?

Organismos internacionales como la FAO (organización para la agricultura y la alimentación, así como gobiernos locales, están interesados y estimulan la creación de huertos urbanos ya que de acuerdo con estudios realizados pueden producir 15 veces más que los sembradíos rurales, ahorran transporte, envasados y costos por almacenamiento y evita intermediarios. Así que, aunque aquí no hay un programa municipal de huertos agroecológicos ¿te animas a probar hacer tu huerto?

El primer paso, es delimitar en nuestra casa, departamento o patio (si es que contamos con uno) un área en la podamos producir alimentos como hortalizas, hierbas aromáticas, ornamentales o de decoración. Si el espacio elegido es al interior de la casa, debemos elegir las macetas adecuadas para sembrar cada tipo de planta. Las macetas pueden ser cubetas, huacales, tubos de pvc o cualquier material resistente que nos funcione como recipiente y que sea de fácil manejo, ligero y duradero. Si lo vamos a colocar en el jardín o patio tenemos que tomar en cuenta la orientación del sol. Es importante que sea un lugar ventilado, con luz solar directa y que permita disponer de la profundidad de la tierra adecuada para el óptimo desarrollo de las raíces de las plantas.

Si no cuentas con espacio, recuerda que puedes optar por los macetohuertos, solo que para ello tienes que conocer más de las necesidades de las plantas que elijas sembrar.

En cualquier caso, si te decides a iniciar tu huerto, como una forma de prevenir y resistir la crisis que se aproxima no dudes en acercarte a las personas que más experiencia tienen sobre el cultivo de las plantas: los sabios de la comunidad, nuestros abuelos. También puedes visitar nuestra página Facebook @huertoagroecologicocolectivoflordemayo. El próximo lunes te doy los siguientes pasos, mientras tanto puedes ir viendo donde lo vas a realizar.

“Debemos estar dispuestos a liberarnos de la vida que planeamos, para lograr tener la vida que no está esperando” Joseph Cambell.

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