"PRImero es la familia, después Por Trabajo"...

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El Corona virus y el sector agropecuario

Mirna Ambrosio Montoya - Construyendo Con-Ciencia

2020/03/23 - 10:44

 Ayer leí el mensaje de un ganadero, que hacía una serie de reflexiones. Me decía que se perderán vidas, fortunas, eventos importantes, empresas. Sin embargo, hay algo que no se debe perder y eso es la perspectiva y oportunidad de despertar la conciencia en los demás, en las personas que no saben, no viven o no se enteran de como es la vida en el campo mexicano, a ellos hay que hacerles ver que, sin los ganaderos, los agricultores, campesinos y/o jornaleros no hay solución posible a la crisis que enfrentamos. No hay mañana, no hay remedio a la enfermedad, sin alimentos. 

Para quienes participan de algún modo en el olvidado campo mexicano la confianza y la esperanza no se pierde, ellos sacaran la fuerza de su casta y traerán alimentos a nuestras mesas, cuando los almacenes de las transnacionales tengan agotados sus productos procesados, es entonces que la gente volverá a comer alimentos verdaderos. Es hasta entonces que se dará cuenta que la salud es importante y depende de alimentos sanos, inocuos y nutritivos.

Ojalá para entonces reconozcamos el valor del sistema tradicional de mercadeo en plazas, tianguis, mercados locales. 

Cuando veas tu comida piensa en quien la está produciendo para que no te falte, no pienses en los grandes almacenes que lucran con las necesidades y el pánico de la gente ante una crisis mundial.

El coronavirus viene para darnos una probadita de lo que nos espera cuando los ecosistemas colapsen, cuando el planeta alcance su límite de crecimiento…Viene para darnos lecciones y si después de esto no nos ponemos las pilas y empezamos a buscar alternativas de buen vivir seguro que la humanidad pagara cuentas muy caras.

Tal vez hay gente que no se ha dado cuenta de la magnitud de lo que pasaría, tal vez no tiene tiempo para meditar o reflexionar sobre el rumbo de la humanidad, sobre la vida de su familia y su bienestar futuro. Tal vez estás personas a las que no les importa el prójimo y por consiguiente el futuro de la humanidad, al pasar la crisis continúen con su estilo de vida consumista, tal vez se les olvide la falta de solidaridad de las transnacionales para con sus trabajadores.

Para otro grupo de personas habrá cambios de conciencia, dejaran de regatear a los campesinos el valor de su trabajo, valoraran más la solidaridad, la fuerza de la comunidad.

Por el momento pensemos que para que la comida llegué a casa, los productores mexicanos no tienen cuarentena, para ellos no hay virus que valga, tienen que trabajar por que tienen gastos que cubrir, también pagan luz, tienen hijos en la escuela, a lo mejor están pagando créditos, camionetas o maquinaria. Para ellos no hay consideraciones especiales, llueva o con sequía, inundaciones o bajos precios, tienen que continuar su labor. Porque nadie sabe más de aislamiento y soledad que los campesinos que por muchos años han sido invisibilizados en los sistemas agroalimentarios, ya que el gobierno nunca les ha preguntado que necesitan, crean programas de apoyo en el escritorio sin conocer sus realidades. En el aspecto financiero reciben los que no producen, los que por muchos años se han coludido con servidores públicos e instituciones de educación, quienes desvían los recursos para el campo y terminan en los bolsillos de los abusados, mientras los campesinos reciben migajas o ni se enteran que han firmado documentos que los acredita como beneficiarios de programas. Por si fuera poco, viven la indiferencia por parte de los consumidores. A pesar de esto, siempre estarán ahí en sus parcelas cumpliendo con sus compromisos. 

Así que hoy los invito a agradecer a nuestros campesinos por tan arduo trabajo, esos que no tienen cuarentena y que permanecen trabajando en sus parcelas para que el alimento no falte en nuestros pueblos y ciudades. Echemos una mirada al campo para valorar mucho más a los agricultores.

Aprovechemos esta crisis para hacer entender a los mexicanos que estamos obligados a otorgar al campo el respeto y lugar que merece, porque sin ellos, aunque no nos guste, no podemos vivir. Por último. a quienes han participado en el desvío de recursos los invito a pasar un día en el sol con los campesinos para que antes de utilizarlos y engañarlos lo piensen dos veces. Ojalá que esta crisis nos traiga valores.

Gracias Paty y Miguel por inspirarme esta reflexión.

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