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Trump con mano dura
Emiliano Sesma - Póngale Fecha
2025/02/12 - 09:23
Emiliano Sesma.- La reciente decisión del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles del 25% a las importaciones de acero y aluminio ha generado inquietud en la industria mexicana, que se encuentra en una encrucijada crucial. Con más de 13,288 millones de dólares en exportaciones de estos metales en 2023, México depende en gran medida del mercado estadounidense, que absorbe más del 80% de sus envíos de acero y aluminio. Este panorama plantea interrogantes sobre las consecuencias que estos aranceles tendrán en la economía mexicana y en sectores industriales clave.
Los productos más afectados por esta medida son aquellos que son fundamentales para la construcción y la manufactura. Las láminas de acero, utilizadas en la edificación de infraestructuras y en la industria automotriz, se verán gravemente impactadas. Igualmente, los tubos de acero, que son esenciales para las industrias petrolera y de construcción, enfrentan un futuro incierto. Además, perfiles y estructuras metálicas, barras de acero, alambres y cables de acero, así como planchas y rollos de acero también están en la mira de estos aranceles.
El aluminio no queda exento de estas repercusiones. Las exportaciones mexicanas incluyen láminas, barras y perfiles de aluminio, que son vitales para sectores como la aeronáutica, la electrónica y la construcción. La presión adicional sobre estas industrias podría resultar en un aumento de costos, lo que a su vez podría afectar los precios para los consumidores y la competitividad de las empresas mexicanas en el mercado estadounidense.
La implementación de estos aranceles, que Trump ha anunciado que entrarán en vigor casi de inmediato, se justifica como una medida de protección a la industria estadounidense frente a lo que él considera prácticas comerciales desleales. Sin embargo, esta estrategia de "ojo por ojo" no solo amenaza a la economía mexicana, sino que también puede desencadenar represalias y tensiones comerciales que afecten a ambas naciones.
La incertidumbre es palpable, y con la promesa de Trump de anunciar aranceles recíprocos, el panorama se complica aún más. La industria mexicana deberá adaptarse rápidamente a este nuevo entorno, buscando alternativas para mitigar el impacto de estos aranceles, ya sea a través de la diversificación de mercados o la innovación en sus procesos productivos.
En conclusión, los aranceles del 25% impuestos por Donald Trump al acero y aluminio no solo son una medida proteccionista, sino que representan un desafío significativo para la industria mexicana. La interconexión de las cadenas de valor entre México y Estados Unidos hace que esta situación sea delicada, por lo que la invitación al lector es que le ponga fecha a cómo las empresas mexicanas navegan por estas aguas turbulentas en busca de soluciones que les permitan mantener su competitividad y continuar contribuyendo al desarrollo económico de la región, mientras que el presidente Trump demuestra su mano dura y pone en practica su discurso nacionalista.
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