Como en feria le va...
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Fernández Noroña y sus 300 pesotes de despensa.
Aby Méndez - Entre Gracia y Verdad
2026/07/16 - 10:59
Hay de políticos a políticos, y José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña es todo un personaje. Personaje creado desde su juventud con ideales revolucionarios y socialistas. La afirmación de que “los mexicanos sí pueden vivir con poco” movió rápidamente los tópicos de las redes sociales.
En la política mexicana existe una regla no escrita: para mantenerse vigente hay que generar conversación. No importa si es por una propuesta, una iniciativa o una declaración polémica. Lo importante es aparecer en los encabezados, dominar las redes sociales y convertirse en tendencia aunque sea con controversias.
Sus recientes declaraciones, en las que sostuvo que "los mexicanos sí pueden vivir con poco" y que una familia puede ajustar su gasto semanal con 300 pesos, comprando “lo necesario”, provocaron una oleada de críticas, descontentos, ofensas, improperios y bastantes mentadas de madre. No era para menos. En un país donde millones de familias hacen malabares para llegar al final de la semana o de la quincena, afirmar que una semana de despensa puede resolverse con esa cantidad, sin duda fue más una provocación que un análisis serio, como debería esperarse de un Senador, de la realidad económica.
Pero quizá ese era precisamente el objetivo.
Porque en estos tiempos la moderación vende poco y la radicalidad vende de más. Las redes sociales retoman fácilmente las frases explosivas, las afirmaciones extremas y las declaraciones que generan indignación. Mientras más polémico sea el mensaje, mayor será su alcance. Y Noroña, veterano de la confrontación política, lo sabe perfectamente.
Pero aquí viene el tema, quizá él quiso generar debate, sin embargo ese debate traspasó la línea de la mínima decencia, pues insultó el esfuerzo proveedor de quienes, con ingresos muy por debajo de su dieta legislativa, sostienen familias enteras y no precisamente con trescientos pesos.
La indignación no surgió únicamente por la cifra. Surgió porque la declaración refleja una visión distante de la vida cotidiana de millones de mexicanos.
En teoría, 300 pesos representan prácticamente un día de salario mínimo en México, que para 2026 asciende a 315.04 pesos diarios.
Con 300 pesos, una familia difícilmente puede comprar carne, frutas, verduras, leche, tortillas, pan, artículos de limpieza e higiene para siete días. Basta recorrer cualquier mercado o supermercado para comprobar que esa cantidad apenas alcanza para una compra básica de muy pocos productos. ¡Ni en el bendito 3B, vaya!
Durante años, la llamada Cuarta Transformación construyó buena parte de su discurso político sobre la austeridad republicana. Se criticaron los excesos de los gobiernos anteriores, los privilegios de la clase política y la desconexión de quienes gobernaban desde la comodidad del poder.
Sin embargo, cuando observamos a muchos de los actuales protagonistas del movimiento de la 4T, incluido Fernández Noroña, resulta evidente que la austeridad suele exigirse más a los ciudadanos que a los funcionarios. Aquello que tanto criticaron ahora lo hacen, lo que nos da la razón, no les molestaba que sucediera, les carcomía que no eran ellos quienes lo hicieran.
La austeridad franciscana no consiste en decirle a una familia que reduzca o “ajuste” su consumo. Los mexicanos, en efecto, hemos aprendido a hacer rendir cada peso. Lo hacemos porque no tenemos alternativa. Ajustamos gastos, eliminamos gustos, posponemos compras y sacrificamos necesidades para cumplir con obligaciones básicas. Pero convertir esa capacidad de resistencia en una virtud nacional es una forma elegante de normalizar la precariedad. ¡Y eso no tiene madre!
Vivir y sobrevivir no son sinónimos.
La inflación ha sido uno de los principales enemigos del ingreso familiar. Durante los gobiernos llamados "neoliberales", México registró años con inflaciones bajas, particularmente entre 2015 y 2018, cuando el indicador rondó entre 3 y 5 por ciento anual. Y aunque en junio de 2026 la inflación anual descendió, ello no significa que los precios hayan regresado a donde estaban. Significa únicamente que lo que ya subió permanece caro.
Lo preocupante detrás de la polémica que generaron las afirmaciones por parte de un Senador de la República, es que existe una lectura más profunda: la creciente distancia entre quienes toman decisiones y quienes viven las consecuencias de esas decisiones.
Gobernar no consiste en convencer a la gente de que necesita menos. Mucho menos viniendo de parte de un personaje que con su mano izquierda enarbola la bandera de
una mejor distribución de la riqueza y con su mano derecha conduce un automóvil de marca sueca y línea premium, viniendo de un “revolucionario” que sin mayor recato compra una mansión en áreas naturales protegidas mientras afirma que le sobraron cuatro pesos de una despensa de trescientos, de un “porro” que muy gallito reta a una Lilly Téllez pero que corre ante un Alito.
La polémica pasará, como pasan todas las polémicas de las redes sociales. Habrá un nuevo tema, una nueva controversia y una nueva tendencia. Y tengan por seguro que ahí estará este personaje de apellidos Fernández Noroña; solo por favor, ahí déjenlo donde le gusta estar, en la polémica de las redes sociales, y por el amor de Dios, ya no lo sigan haciendo gobernante.
Una cosa es vivir con poco y otra, muy distinta, es que desde el poder pretendan convencernos de que eso debería ser suficiente.
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