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Leona Vicario: el nombre correcto en el salón correcto

Chiltepín - Extracto de Chiltepín

2026/07/22 - 10:14

La determinación de que el salón restaurado del Palacio de Gobierno de Veracruz lleve el nombre de Leona Vicario y no el de una figura contemporánea, envía un mensaje que merece ser analizado más allá de la anécdota política.

Leona Vicario fue mucho más que una heroína de bronce. Nacida en la Nueva España en 1789, perteneció a una familia acomodada y pudo haber vivido cómodamente bajo el régimen colonial. Sin embargo, eligió un camino distinto. Utilizó su fortuna, sus contactos y su inteligencia para apoyar la causa insurgente. Financió movimientos independentistas, facilitó información estratégica a los rebeldes, sirvió como enlace entre conspiradores y contribuyó a la difusión de ideas libertarias en una época donde las mujeres tenían escasa participación pública. Su actividad fue tan relevante que terminó perseguida por las autoridades virreinales, encarcelada y despojada de parte de sus bienes.

La historia suele recordar a los generales que empuñaron las armas, pero pocas veces reconoce con la misma intensidad a quienes sostuvieron la lucha desde la información, la organización y el financiamiento. Leona Vicario hizo precisamente eso. Fue periodista cuando el periodismo era una actividad de alto riesgo, defensora de las ideas independentistas cuando expresar una opinión podía costar la libertad, y una mujer adelantada a su tiempo que desafió los límites impuestos por una sociedad profundamente conservadora.

Por ello, que un espacio emblemático del Palacio de Gobierno lleve su nombre representa algo más que un acto protocolario. Es una invitación a recordar que la construcción de México también fue obra de mujeres valientes que enfrentaron persecuciones, sacrificaron privilegios y apostaron por un país diferente. En una época donde la igualdad de género ocupa un lugar central en la agenda pública, rescatar figuras como Leona Vicario permite comprender que la participación femenina en la vida nacional no comenzó en el siglo XXI, sino desde los propios cimientos de la República.

Los edificios públicos no solo albergan oficinas; también cuentan historias. Y si el Palacio de Gobierno de Veracruz habrá de abrir un salón renovado, parece acertado que sus muros evoquen a una mujer cuya vida estuvo dedicada al servicio de una causa colectiva y no a la exaltación de una administración en turno. Porque los gobiernos pasan, pero la historia permanece. Y en esa historia, Leona Vicario ocupa un lugar que nadie le ha regalado: se lo ganó con valentía, inteligencia y convicción.

 

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