Ni en sus mejores sueños...

Destacado:

Detienen a Luis de Llano por incumplir sentencia en el caso de Sasha Sokol DIF Municipal crea el Departamento de Psicología Educativa y Familiar en Misantla Veracruz, pieza estratégica de la transformación nacional: Rocío Nahle Invita SECVER a la XII edición del MotoFest, en playas de Tecolutla La transformación de México fortalece la soberanía, la igualdad y la justicia social: SEFIPLAN

26 años de contar nuestra historia

Chiltepín - Extracto de Chiltepín

2026/09/02 - 10:35

El 30 de agosto del año 2000 nació El Chiltepín en Misantla, en la región serrano-costeña de Veracruz que durante muchos años parecía estar demasiado lejos de los grandes centros de decisión, de los grandes medios de comunicación y, muchas veces, hasta de la mirada de quienes tenían la obligación de contar lo que aquí ocurría.

Nació porque hacía falta, hacía falta un medio que hablara de Misantla, pero también de nuestros municipios, de nuestras comunidades, de nuestra gente; que pudiera contar las historias que difícilmente encontrarían espacio en los grandes periódicos. Nació con la intención de darle voz a una región y terminó convirtiéndose, con el paso de los años, en parte de su identidad.

Hoy, 26 años después, miro hacia atrás y comprendo que aquella aventura que comenzó el 30 de agosto de 2000 nunca fue solamente la creación de un periódico. Fue la construcción de un vínculo. El Chiltepín se convirtió en testigo de nuestra historia, pero también en parte de ella.

Por sus páginas han pasado alcaldes, gobernadores, diputados, maestros, estudiantes, empresarios, campesinos, deportistas, artistas, músicos, organizaciones sociales y, sobre todo, ciudadanos. Hemos contado triunfos y derrotas; inauguraciones y protestas; fiestas y tragedias; elecciones y cambios de gobierno. Hemos escrito sobre nuestras carreteras, nuestras escuelas, nuestros hospitales, nuestras comunidades y nuestras necesidades.

Pero también hemos contado algo mucho más importante: la vida cotidiana de nuestros pueblos, porque el periodismo regional tiene una enorme responsabilidad. Cuando un medio nacional habla de Veracruz, quizá puede dedicar unas líneas a esta zona. Cuando un medio estatal aborda un acontecimiento ocurrido en nuestra región, probablemente lo hará durante un día. Pero para quienes vivimos aquí, cada camino, cada comunidad, cada escuela, cada obra, cada problema y cada historia tienen nombre y apellido.

Por eso El Chiltepín decidió desde el principio que regionalizar la información no era reducirla: era darle profundidad, identidad y sentido. Así aparecieron también nuestros queridos “Chiltepines”, esos reporteros que caminaron calles, comunidades y caminos para llevar una noticia a las páginas del periódico. Algunos permanecieron durante años; otros tomaron nuevos rumbos. Todos, de alguna manera, dejaron una huella en esta historia.

Entre ellos, es imposible no reconocer a quienes han sido parte fundamental de este proyecto, cuya entrega al oficio periodístico ha acompañado buena parte de este camino, bajo aquella máxima que tantas veces hemos repetido: “La entrega en el oficio te lleva a la ética y, por ende, al progreso”.

También están quienes han hecho posible que las noticias lleguen a nuestras páginas y nuestras páginas lleguen a los lectores; quienes han trabajado en redacción, fotografía, diseño, administración, impresión y distribución. Personas que quizá no aparecen en la primera plana, pero que son indispensables para que el periódico exista.

En 2008 llegó otro momento decisivo: El Chiltepín abrió su ventana al mundo digital. Nació www.elchiltepin.com y con él descubrimos que nuestra región no terminaba donde terminaba nuestra circulación.

Había misantecos, martinenses, naolinqueños, habitantes de la sierra y de la costa viviendo en otras ciudades, en otros estados y también fuera del país. Muchos de nuestros paisanos habían cruzado la frontera en busca de oportunidades y encontraron en aquella página un puente para regresar, aunque fuera por unos minutos, a su tierra.

A través de una pantalla podían saber qué ocurría en su pueblo, mirar una fotografía, leer el nombre de un conocido o enterarse de aquello que estaba pasando a miles de kilómetros de distancia y entonces entendimos algo que hoy parece evidente, pero que hace 18 años era toda una aventura: la tecnología podía cambiar la forma de hacer periodismo, pero no tenía por qué cambiar para quién lo hacíamos.

Después llegaron las redes sociales, los teléfonos inteligentes, los videos, las transmisiones en vivo y todas esas nuevas formas de comunicarnos que transformaron para siempre la manera de consumir información.

Y aquí seguimos.

Adaptándonos, aprendiendo, equivocándonos algunas veces y acertando otras. Cambiando porque los tiempos cambian, pero defendiendo una idea que permanece intacta desde aquel 30 de agosto de 2000: contar lo que ocurre aquí y darle voz a nuestra gente.

Durante estos 26 años, El Chiltepín también dejó de ser solamente un nombre. Se convirtió en verbo, en sustantivo, en adjetivo y hasta en motivo de bromas.

“Te voy a pegar un chiltepinazo”.

“Ahí vienen los Chiltepines”.

“Deja de estar chiltepineando”.

“Chismosín, ¿a cómo picas?”

Y todavía hoy hay quien llega y simplemente dice: “Chiltepín, dame el de hoy”.

Esas expresiones, que comenzaron quizá como una ocurrencia, son para nosotros una de las muestras más bonitas de que el periódico logró algo que ningún manual de periodismo puede enseñar: formar parte de la conversación cotidiana de la gente.

Hoy celebramos 26 años, pero no quiero que esta sea solamente una editorial de aniversario, sino una pausa para agradecer a quienes estuvieron cuando todo comenzaba. A quienes confiaron en un periódico que apenas daba sus primeros pasos. A quienes alguna vez escribieron para nosotros. A quienes vendieron el periódico en las calles, a quienes lo imprimieron de madrugada, a quienes lo repartieron bajo el sol o bajo la lluvia. A quienes alguna vez aparecieron en una fotografía, dieron una entrevista, enviaron una denuncia o simplemente compraron un ejemplar.

Y, especialmente, a nuestros lectores y suscriptores. Porque un periódico puede tener una imprenta, computadoras, cámaras, redes sociales y un portal de internet; pero sin lectores, no existe. Son ustedes quienes le han dado sentido a estos 26 años.

El Chiltepín nació para contar nuestra historia y ese sigue siendo nuestro mayor compromiso. Porque los pueblos que no cuentan su propia historia corren el riesgo de que otros la cuenten por ellos. Vendrán nuevos cambios. Seguirán apareciendo nuevas plataformas y nuevas maneras de informarnos. El periodismo continuará enfrentando retos enormes. Pero mientras exista una historia que contar, una injusticia que denunciar, una persona que merezca ser escuchada, un logro que celebrar o una comunidad que necesite ser visibilizada, habrá razones para seguir haciendo El Chiltepín.

Hace 26 años comenzamos a escribir, hoy sabemos que, sin darnos cuenta, también hemos ido escribiendo la historia de nuestra región. Así que mientras nuestros lectores sigan diciendo “Chiltepín, dame el de hoy”, aquí estaremos, porque 26 años después, seguimos picando.

Eleaney Sesma
(Fundadora, ex directora y actualmente columnista)

ENTRADAS ANTERIORES

EL CHILTEPIN TV

CHILTEPIN IMPRESO

LO ULTIMO