El abrazo de Acatempan...

Destacado:

Maquiladora y nueva ambulancia impulsan desarrollo y salud en Yecuatla Emprendedora misanteca impulsa evolución de Verde Canela Cabildo de Xalapa abraza la armonización de la Ley 3 de 3, se fortalecerán las políticas públicas con perspectiva de género Con ciclo de cine rinde Ayuntamiento homenaje a la actriz Lucy González Entrega Congreso de Veracruz a Ana María Autrán el Premio Estatal a la Mujer 2026

Ozempic y la nueva batalla contra la obesidad

José David Pérez Vázquez - Diagnóstico Social

2025/12/03 - 09:53

Entre la esperanza médica y el riesgo de repetir los errores del pasado.

 

La Organización Mundial de la Salud ha abierto recientemente la puerta para que medicamentos del tipo GLP-1, como Ozempic, sean utilizados como una herramienta formal y reconocida en el tratamiento de la obesidad. Este anuncio marca un antes y un después, porque configura la manera en que, como sociedad, entendemos esta enfermedad. Durante décadas, la obesidad ha sido reducida a un juicio moral disfrazado de opinión médica: “come menos”, “haz ejercicio”, “no tienes fuerza de voluntad”. Pero la evidencia científica y la OMS remarcan que la obesidad es una enfermedad multifactorial. No es una simple decisión de comer o no comer; intervienen factores genéticos, metabólicos, emocionales, sociales, económicos y culturales que influyen en el cuerpo y en la mente de quienes la padecen.

A partir de este reconocimiento, la llegada de estos medicamentos nos abre dos grandes frentes. El primero tiene que ver con un nuevo horizonte terapéutico. Para muchas personas que viven con obesidad y enfermedades relacionadas como diabetes, hipertensión o hígado graso, los GLP-1 pueden significar una segunda oportunidad de vida: más salud, más movilidad, menos dolor y menos estigma. Un médico ético verá en estos fármacos una herramienta que acompaña y complementa los cambios de vida necesarios, no un atajo estético. Podríamos estar ante una medicina que transforma realidades, siempre y cuando se mantenga el enfoque clínico y responsable.

El segundo frente nos recuerda episodios del pasado. En los años sesenta y setenta se popularizaron medicamentos para bajar de peso que incluían anfetaminas y otras sustancias estimulantes. Se recetaron de manera indiscriminada, se vendieron como soluciones mágicas y, después de pruebas más rigurosas, se comprobó que generaban adicción, problemas cardíacos y graves daños a la salud. Esa historia está ahí para advertirnos: la prisa por vender y por complacer expectativas estéticas puede superar a la responsabilidad de cuidar. Hoy existe el riesgo de repetir el error, especialmente cuando el deseo de adelgazar se mezcla con la presión social, con el negocio farmacéutico y con prácticas médicas que olvidan la ética.

La obesidad está en el centro de un choque cultural profundo. Hablamos, por un lado, de salud pública y derechos básicos; y al mismo tiempo, de la obsesión social por la apariencia física. No es casualidad que haya tanto ruido alrededor de Ozempic: no estamos discutiendo sólo un medicamento, sino cómo entendemos el cuerpo, el peso, la salud y el valor de una persona en nuestra sociedad.

Si logramos sostener una mirada ética, integral y empática, los GLP-1 podrán convertirse en aliados para vivir mejor. Pero si caemos nuevamente en la obsesión por adelgazar a cualquier costo, habremos aprendido muy poco de nuestra historia. La pregunta no es si debemos usar estos medicamentos. La verdadera pregunta es: ¿seremos capaces de utilizarlos con responsabilidad, o volveremos a confundir salud con apariencia?

 

ENTRADAS ANTERIORES

EL CHILTEPIN TV

CHILTEPIN IMPRESO

LO ULTIMO