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La salud no tiene color partidista
Chiltepín - Extracto de Chiltepín
2026/10/14 - 10:49
La salud es uno de esos temas en los que la realidad no admite discursos prolongados ni promesas que se pierden en el calendario. Cuando una familia necesita una consulta, un medicamento o un estudio clínico, lo que busca es una respuesta oportuna, cercana y, sobre todo, que pueda pagar. Enfermarse ya representa una preocupación y convertir esa enfermedad en una carga económica para toda la familia, puede ser todavía más angustiante.
En Veracruz, las dificultades que enfrenta el sistema público de salud han colocado a miles de familias ante la preocupación de conseguir atención médica y medicamentos. Es una realidad compleja que exige esfuerzos institucionales, recursos y soluciones de fondo. Pero también es un escenario que invita a reflexionar sobre lo que pueden hacer los gobiernos municipales para contribuir, desde sus posibilidades, a mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.
En este contexto, los ayuntamientos de Tlalnelhuayocan y Misantla merecen atención. En Tlalnelhuayocan, la alcaldesa Arianna Ángeles Aguirre impulsó una Unidad Médica de Atención Municipal con servicios gratuitos de consulta general, odontología, laboratorio, atención visual y farmacia. En Misantla, el gobierno que encabeza el químico René Omar Jaén Domínguez ha promovido convenios para facilitar el acceso a estudios médicos con descuentos y apoyos económicos, además de incorporar una unidad móvil equipada para acercar servicios de salud a la población. Son acciones de distinta naturaleza, pero con una preocupación compartida, que la atención médica resulte más accesible para quienes la necesitan.
Lo interesante de estas iniciativas es que colocan la necesidad ciudadana por encima de las diferencias políticas. Sus respectivos gobiernos municipales provienen de distintas fuerzas partidistas, pero la salud no entiende de siglas ni de colores. Una persona enferma no pregunta quién gobierna antes de buscar ayuda; necesita encontrarla. Por su parte las autoridades locales que identifican alternativas, gestionan apoyos y aprovechan los recursos a su alcance, contribuyen a construir respuestas que hacen la diferencia en la economía y el bienestar de las familias.
Por supuesto, estas acciones no sustituyen la responsabilidad de las instituciones de salud ni resuelven por sí solas las dificultades estructurales del sector. Veracruz necesita hospitales bien equipados, personal suficiente, medicamentos disponibles y servicios públicos capaces de responder a la demanda. Precisamente por eso, las iniciativas municipales también pueden entenderse como una oportunidad para sumar esfuerzos, fortalecer la coordinación institucional y explorar mecanismos de colaboración que permitan ampliar la cobertura y reducir las dificultades que enfrentan los pacientes. Cuando los distintos niveles de gobierno trabajan con un objetivo común, el beneficio debe medirse en personas atendidas, diagnósticos oportunos y gastos que las familias dejan de cargar.
Al final, gobernar no consiste únicamente en administrar presupuestos o defender proyectos políticos; también significa reconocer las necesidades de la gente y actuar frente a ellas. La salud merece ser un espacio de coincidencia, no de disputa. Si desde los municipios se están ensayando alternativas para acercar consultas, estudios y medicamentos, vale la pena observarlas, fortalecerlas y evaluar sus resultados. Porque, cuando se trata de cuidar la vida, ninguna iniciativa útil debería descartarse por su origen partidista. La ciudadanía necesita soluciones, y el mejor resultado será siempre aquel en el que las instituciones, sin importar quién las encabece, logren trabajar en favor de la gente.
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