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Gobernar no se improvisa

Eleaney Sesma - Diacrónico

2026/07/15 - 10:13

El Plan Municipal de Desarrollo no genera aplausos, no sirve para tomarse la foto, no corta listones ni llena plazas. Sin embargo, es el documento más importante que elaborará un alcalde durante todo su gobierno. Ahí debería estar escrita la visión de municipio, las prioridades, las obras, los programas, los recursos y hasta la forma en que se evaluarán los resultados. En pocas palabras, es la brújula de una administración.

El pasado 30 de junio, diputadas diputados locales aprobaron los Planes Municipales de Desarrollo de 211 de los 212 municipios de Veracruz, solamente 156 lograron cumplir satisfactoriamente con los criterios establecidos para sus Planes Municipales de Desarrollo. Cincuenta y cinco ayuntamientos presentaron documentos con deficiencias importantes y uno, de plano, ni siquiera entregó el suyo.

No estamos hablando de un simple trámite burocrático. Estamos hablando de la capacidad de un gobierno para saber hacia dónde quiere llevar a su municipio, si no se puede explicar con datos, cuáles son los problemas de su municipio, difícilmente podrá resolverlos. Es imprescindible saber cuánto costarán las obras, de dónde obtendrá los recursos o cómo medirá sus resultados, sino es así, queda claro que gobernará por ocurrencias, lo que, en la administración pública es muy caro.

Lo más preocupante es que muchos de los errores detectados eran absolutamente básicos: diagnósticos sin sustento estadístico, ausencia de consultas ciudadanas, estrategias mal planteadas, falta de indicadores, proyecciones financieras inexistentes e incluso la omisión de políticas obligatorias en materia de igualdad, derechos humanos o desarrollo sostenible. Es decir, falló lo elemental.

No sería la primera vez que un Plan Municipal de Desarrollo exhibe la improvisación. Muchos recordarán aquel famoso documento presentado por un ayuntamiento veracruzano hace más de una década, donde, entre los proyectos estratégicos para impulsar su desarrollo —un municipio de poco más de cinco mil habitantes—, aparecía la construcción de un aeropuerto.

No era una visión futurista, lo que hizo famoso ese caso no fue que un municipio soñara con tener un aeropuerto —soñar no cuesta nada—, sino que evidenciaba que el documento había sido copiado y pegado de otro Plan Municipal de Desarrollo, sin siquiera revisar el contenido. Ese error se convirtió en la prueba más visible, exhibiendo la falta de seriedad con la que se había elaborado el documento rector del gobierno municipal, el ridículo fue nacional.

El problema inicia mucho antes de ganar una elección, cada proceso electoral escuchamos promesas de campaña, discursos apasionados, recorridos por comunidades y cientos de compromisos lanzados al aire. Pero muy pocas veces escuchamos hablar de un proyecto serio de gobierno. Pareciera que algunos candidatos trabajan intensamente para ganar la elección... y empiezan a pensar cómo gobernarán hasta después de recibir la constancia de mayoría.

Es por ello que urge una legislación al respecto, que exija que cada candidato presente su Plan de Desarrollo Municipal, como el requisito más importante y quien no lo realice que los órganos electorales no le permitan su registro. Un municipio no es un laboratorio donde se aprende sobre la marcha. Las decisiones que se toman durante cuatro años afectan la calidad de vida de miles de familias. Por eso un alcalde debería llegar al cargo con un diagnóstico completo, un equipo preparado y un proyecto perfectamente estructurado desde antes de hacer campaña, no después.

En medio de este panorama, es importante destacar que Misantla obtuvo la aprobación de su Plan Municipal de Desarrollo sin observación alguna por parte del Congreso del Estado. La administración que encabeza el químico René Omar Jaén Domínguez cumplió con los criterios técnicos y metodológicos exigidos para integrar el documento rector de su gobierno.

No significa que todos los problemas estén resueltos ni que el éxito esté garantizado. El verdadero examen apenas comienza y será la ciudadanía quien evalúe los resultados durante los próximos cuatro años, pero partir de una buena planeación siempre será mejor que comenzar improvisando.

Al final, gobernar no consiste solamente en administrar recursos, significa, sobre todo, saber hacia dónde se quiere conducir un municipio. Y, por lo visto, no todos llegaron al cargo con el mapa completo. De los 55 municipios que no aprobaron su Plan de Desarrollo, iremos hablando en las próximas entregas, a ver que disparate salta y se vuelve la nota nacional.

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