Se adelantan los tiempos...

Destacado:

Estudiantes del ITSZ podrán titularse al acreditar la lengua originaria náhuatl Conmemora SECVER obra de Alejandro Schwartz con espectáculo de danza Justicia laboral directa con jornada de asesorías masivas y conciliación en territorio Los jóvenes deben estar en las aulas; Gobernadora entrega infraestructura educativa Vamos a ayudar a todos sin distingo: Gobernadora plantea estrategia para liberar de deudas a municipios

La vida en modo ‘mientras tanto’

Eleaney Sesma - Diacrónico

2026/04/08 - 19:33

Eleaney sesma

Estamos perdiendo algo y ni siquiera nos hemos dado cuenta. No es el tiempo, ni las conversaciones, es la forma en la que lo vivimos. Hoy todo ocurre “mientras tanto”.

Desayunamos mientras revisamos el celular, contestamos mensajes mientras alguien nos habla, escuchamos… mientras pensamos en qué vamos a responder. Vivimos en simultáneo, pero a medias.

Antes —y no hablo de hace siglos, hablo de hace apenas unos años— las cosas tenían su momento. Comer era el ritual del mediodía, la hora de reunirnos y poder conversar. Estar con alguien… era mirarlo, oler, detenerse y escuchar, era estar de verdad. Había pausas, silencios, miradas que sostenían una conversación completa.

Hoy nada parece suficiente por sí solo, necesitamos estímulo constante, el ruido de la pantalla, distracción. Y en ese ir y venir permanente, pasan cosas importantes, detenciones que se convierten en escándalos, versiones sobre la contaminación de hidrocarburos, rumores desde lo político, lo social y hasta lo personal que corren como pólvora en redes sociales… y que consumimos igual: rápido, sin detenernos demasiado.

Ahí está lo que ha trascendido en las últimas horas sobre Alfonso Romo Garza, que si está en Estados Unidos y que busca convertirse en testigo protegido y que hay investigaciones por presunto lavado de dinero vinculadas a su casa financiera, Vector.

Se habla de señalamientos del Departamento del Tesoro estadounidense, de operaciones relacionadas con el caso de Genaro García Luna, de intervenciones regulatorias en México, incluso de las posibles implicaciones políticas por su cercanía con Tatiana Clouthier Carrillo.

Información muy delicada, pues Romo Garza durante años, fue uno de los empresarios más influyentes del país. A principios de los noventa llegó a figurar entre los hombres más ricos del mundo, según la revista Forbes, antes de salir de esa lista tras la crisis de 1995. Construyó su fortuna en sectores estratégicos: desde la industria tabacalera con la adquisición de La Moderna —posteriormente vendida a un consorcio internacional—, hasta el ámbito financiero y agroindustrial, donde consolidó firmas como Savia, Grupo Plenus y la propia Vector, considerada una de las casas de bolsa independientes más importantes de México.

Su cercanía con el poder tampoco es nueva. Él mismo ha reconocido su relación con el expresidente Carlos Salinas de Gortari, periodo en el que impulsó varios de sus negocios, y con el paso del tiempo tejió vínculos tanto con actores del PRI como del PAN, hasta convertirse, años después, en una de las figuras clave dentro del círculo cercano del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en donde se referían a Romo, como la mano derecha del sexenio obradorista.

“Mientras tanto”, alguien come, alguien maneja, alguien apenas presta atención a esta columna y a estos datos que, de ser ciertos, cimbraran el país. Y es que la realidad se volvió un flujo constante de datos que no alcanzamos a procesar. Un torrente de información que pasa frente a nosotros sin dejar huella, porque siempre hay algo más que ver, algo más que revisar, algo más que nos roba el siguiente segundo.

Y entonces la pregunta ya no es solo si sabemos conversar, como lo anotamos en el Diacrónico anterior, ya no es únicamente la charla lo que estamos perdiendo. Es la capacidad de comprender lo que ocurre a nuestro alrededor. De indignarnos cuando hace falta, de conectar los hechos y sostener una idea más allá de unos cuantos segundos. Consumimos la realidad igual que consumimos contenido: en fragmentos.

Una opinión rápida… y seguimos, siempre seguimos. En ese ritmo, en esa prisa disfrazada de modernidad, se nos está yendo algo más que la atención, estamos perdiendo la profundidad. Cuando una sociedad pierde la capacidad de detenerse, de escuchar, de analizar y de conversar… deja de entender su propio presente.

Ese es el verdadero riesgo, no que pasen cosas graves. Sino que pasen y nadie se detenga el tiempo suficiente para comprenderlas, desmenuzarlas, conversarlas, incluso hasta profetizar como antes se hacía con los sucesos políticos, que los convertíamos en temas periodísticos. Creo que ya no vivimos la realidad, solo la deslizamos con el dedo.

ENTRADAS ANTERIORES

EL CHILTEPIN TV

CHILTEPIN IMPRESO

LO ULTIMO