¿Y los huérfanos del PT?...
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Sheinbaum y Veracruz
Emiliano Sesma - Póngale Fecha
2026/09/09 - 10:55
Hay algo diferente en la manera en que Claudia Sheinbaum está entendiendo la rendición de cuentas: no quedarse únicamente en Palacio Nacional, sino salir al territorio y llevar el mensaje del gobierno directamente a la gente. Después de presentar formalmente su Segundo Informe de Gobierno el pasado 1 de septiembre, la Presidenta emprendió una gira por las entidades federativas para informar de manera directa sobre los resultados de su administración. Es una forma de gobernar que coloca el territorio por encima del escritorio y que, además, recupera una idea fundamental de la política: escuchar de frente a quienes reciben las obras, los programas y los servicios públicos.
Y en ese recorrido, Veracruz no es un estado más. Es una entidad que ha construido una relación particularmente cercana con la Presidenta. La propia gobernadora Rocío Nahle ha destacado que la visita de junio de 2026 fue la decimocuarta de Sheinbaum a Veracruz y aseguró que cada visita se ha traducido en resultados para la población. No se trata solamente de fotografías o actos protocolarios: en esa gira se revisaron proyectos de energía, infraestructura carretera, agua y salud, con funcionarios federales presentando avances y nuevas inversiones para la entidad.
Los ejemplos están a la vista. Uno de los más importantes es la autopista Cardel-Poza Rica, particularmente el tramo Laguna Verde-La Mancha, una obra de 20 kilómetros que contempla cinco puentes y cuatro entronques y que representa una inversión de 2 mil 252 millones de pesos. De acuerdo con el Gobierno de Veracruz, su conclusión permitirá reducir hasta 45 minutos los tiempos de traslado y beneficiará directamente a 128 mil habitantes de Actopan y Alto Lucero. También está el distribuidor vial de acceso al puerto de Veracruz, sobre la carretera Veracruz-Xalapa, diseñado para mejorar la movilidad de una zona que concentra una enorme actividad económica y logística.
En el norte del estado también hay resultados que permiten medir esta coordinación. En junio se anunció la rehabilitación de los primeros 25 kilómetros de la carretera federal 127, en el tramo Tantoyuca-Pánuco, una demanda histórica de la Huasteca veracruzana. Y en la región de Martínez de la Torre, la Presidenta acompañó la entrega de 10 kilómetros de obras de protección contra inundaciones en el río Bobos, proyecto que representó una inversión cercana a 700 millones de pesos. Son obras que quizá no tengan el mismo impacto mediático que una gran inauguración, pero que para las comunidades significan carreteras transitables, mayor seguridad y protección frente a fenómenos naturales.
Y si hablamos de salud, también existen ejemplos concretos de una agenda compartida entre Federación y estado. Durante una gira anterior de Sheinbaum se anunció la reactivación del hospital de Misantla, una obra que llevaba años abandonada; en Coatzacoalcos, la Presidenta inauguró el Hospital Materno Infantil, mientras que en 2026 se anunció la incorporación de 516 especialistas al IMSS en Veracruz y se reiteró el proyecto del Hospital Regional de Especialidades en Minatitlán. Todo esto permite entender que la cercanía entre Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle no debe medirse solamente en el número de visitas presidenciales, sino en la capacidad de convertir esa coordinación política en infraestructura, servicios y proyectos que permanezcan más allá de los actos públicos.
Este jueves, cuando Claudia Sheinbaum llegue nuevamente a Veracruz para compartir con los veracruzanos los resultados de su segundo año de gobierno, habrá algo más que un acto político. Será la continuación de una nueva manera de rendir cuentas: con la Presidenta recorriendo el país y encontrándose con la gente en su propio territorio. Y para Veracruz será también la oportunidad de mostrar que cuando existe coordinación entre una Presidenta y una gobernadora, la cercanía puede convertirse en gestión y la gestión, cuando se concreta, puede convertirse en carreteras, hospitales, infraestructura hidráulica y mejores condiciones para las comunidades. Al final, esa debería ser la verdadera medida de cualquier relación política: qué tanto se transforma en resultados para la gente.
Por eso, más que mirar la visita de este jueves como una fotografía más, habría que verla como una señal de lo que puede venir. Si los primeros años de esta administración federal han dejado carreteras, hospitales, obras hidráulicas y proyectos estratégicos, la pregunta inevitable es qué sigue para Veracruz. Porque cuando dos gobiernos mantienen comunicación permanente, comparten una visión y existe confianza para empujar proyectos de largo alcance, el futuro puede ser todavía más ambicioso. Póngale fecha a la cercanía entre Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle porque de mantenerse cercana se traducirá en gestión, inversión y obras, Veracruz puede estar ante una etapa de transformación que apenas comienza. Al final, una buena relación política no se mide por cuántas veces se estrechan las manos, sino por cuántas veces ese encuentro termina estrechando la distancia entre el gobierno y las necesidades de la gente.
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