Se adelantan los tiempos...
Destacado:
La basura entre la multa y la memoria
Chiltepín - Extracto de Chiltepín
2026/03/25 - 09:55
En Misantla, el problema de la basura dejó hace tiempo de ser un asunto menor. Hoy, con una generación diaria que ronda las 80 toneladas de desechos, el Ayuntamiento ha decidido endurecer el paso: del llamado a la conciencia, a la amenaza de la sanción. El nuevo Reglamento de Limpia Pública no solo ordena, también castiga. Y en el papel, suena lógico.
Separar la basura no debería ser una imposición, sino una práctica cotidiana. Sin embargo, cuando la costumbre no se forma, la autoridad recurre al bolsillo. Multas de hasta más de cinco mil pesos buscan corregir lo que durante años se dejó al abandono: una cultura ambiental débil, un sistema de recolección irregular y una ciudadanía acostumbrada a que “todo se lo lleve el camión”.
Pero aquí es donde la memoria pesa. Porque Misantla ya demostró que sí se puede. Hubo un tiempo en que la separación de residuos no era discurso, sino práctica. Durante la administración de Othón Hernández Candanedo, con el trabajo operativo del ingeniero Miguel Núñez Acosta, la basura tenía orden: días, rutas, clasificación. No era perfecto, pero funcionaba.
En ese periodo, incluso se enfrentó uno de los problemas más añejos: el basurero municipal, encendido por más de dos décadas, convertido en foco de contaminación y molestia permanente. Su saneamiento no fue casualidad, sino resultado de gestión y voluntad política, donde también intervino el entonces subsecretario de Medio Ambiente, Ernesto Cuevas Hernández, para canalizar apoyo estatal.
La pregunta entonces es inevitable: si ya se pudo hacer bien, ¿por qué se dejó caer? Y más aún, ¿es justo comenzar por sancionar sin garantizar que el sistema esté, otra vez, a la altura?
Porque la corresponsabilidad no se decreta, se construye. El ciudadano debe separar su basura, sí. Pero el gobierno debe recogerla en tiempo, forma y bajo un esquema claro. De lo contrario, la multa no educa: irrita.
Hoy, Misantla está ante una disyuntiva que no es nueva, apostar por la cultura o por la coerción. O mejor dicho, encontrar el equilibrio entre ambas. Porque una ciudad limpia no se logra solo con reglamentos, sino con confianza.
Y aquí el punto incómodo: si la autoridad quiere legitimidad para sancionar, primero debe demostrar capacidad para cumplir. De lo contrario, el mensaje no será ambiental… será recaudatorio.
Quizá el nuevo reglamento logre lo que años de campañas no consiguieron: que la basura deje de ser invisible. Aunque, si el camión sigue pasando cuando puede y no cuando debe, tal vez lo único que separemos con precisión… sea el dinero para pagar la multa.
ENTRADAS ANTERIORES
EL CHILTEPIN TV
CHILTEPIN IMPRESO
LO ULTIMO