Solo le alcanza para la suplencia
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El petróleo como poder: México frente a su dependencia energética
Julián Helo - Decidir en tiempos de crisis
2026/10/26 - 09:46
La competitividad depende de diversos factores, infraestructura, capital humano, innovación tecnológica, certidumbre jurídica, acceso a mercados.
Ninguna economía logra ventajas sostenibles únicamente mediante salarios bajos. Las economías más exitosas compiten mediante productividad, conocimiento e innovación.
Es inobjetable que energía y economía no pueden explicarse sin política. Existe una corriente de pensamiento que intenta presentar los mercados energéticos como sistemas completamente autónomos. Sin embargo, la evidencia histórica demuestra lo contrario.
Las sanciones económicas, los subsidios, las regulaciones ambientales, las empresas estatales y los acuerdos internacionales influyen directamente en la oferta y demanda de hidrocarburos. La energía constituye un instrumento de poder.
La frase atribuida a Saddam Hussein: "Si quieres controlar el mundo, debes controlar el petróleo” resume una realidad geopolítica que sigue vigente.
El petróleo continúa siendo un factor determinante en las relaciones internacionales, la seguridad nacional y la estabilidad económica de numerosos países.
La dependencia energética mexicana se refleja principalmente en el mercado de combustibles. Aunque México es productor de petróleo crudo, continúa importando una proporción significativa de las gasolinas que consume.
Durante 2025, la producción nacional de gasolina alcanzó aproximadamente 390 mil barriles diarios, mientras que las importaciones provenientes principalmente de Estados Unidos se ubicaron alrededor de 446 mil barriles diarios. En consecuencia, la producción nacional cubrió apenas 47% de la oferta total de gasolina disponible en el país.
Asimismo, Estados Unidos abastece prácticamente la totalidad de las importaciones mexicanas de gasolina. La dependencia es aún más significativa en gas natural. México importa aproximadamente 72% del gas natural que consume, principalmente mediante gasoductos provenientes de Estados Unidos. Estas cifras muestran que la seguridad energética nacional se encuentra estrechamente vinculada a la estabilidad de las relaciones económicas y comerciales con el vecino del norte.
¿Es realmente un problema depender de Estados Unidos?
La dependencia energética no necesariamente constituye un problema cuando existe estabilidad política, certidumbre jurídica y cooperación económica.Sin embargo, sí representa una vulnerabilidad cuando surgen conflictos comerciales, tensiones diplomáticas o interrupciones en las cadenas de suministro.
La experiencia de la tormenta invernal de Texas en 2021 demostró que una interrupción temporal en el suministro de gas natural puede afectar significativamente la generación eléctrica mexicana. La lección es clara, la seguridad energética no significa aislamiento económico ni autosuficiencia absoluta. Significa tener capacidades suficientes para enfrentar contingencias.
En un mundo globalizado ningún país es completamente autosuficiente, pero los países más resilientes son aquellos que diversifican proveedores, fortalecen su infraestructura y desarrollan reservas estratégicas.
Mi opinión, el principal desafío para México no consiste en cerrar su economía o abandonar la integración energética con América del Norte. El reto consiste en fortalecer la producción nacional, ampliar la capacidad de refinación y almacenamiento, diversificar fuentes de suministro y generar condiciones de competitividad que permitan reducir riesgos sin sacrificar los beneficios de la integración económica.
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