Más claro ni el agua...
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La lección de Eisenhower
Julián Helo - Decidir en tiempos de crisis
2026/07/23 - 10:37
Gobernar es, tomar decisiones. No existe administración pública, empresa o familia que pueda avanzar sin elegir un camino entre varias alternativas.
Cuando hablamos de problemas públicos, decidir deja de ser un ejercicio cotidiano para convertirse en responsabilidad.
Todos los días tomamos decisiones. Algunas son sencillas, otras más complejas y sus consecuencias pueden afectar a miles de personas.
Resulta una necesidad humana preguntarnos si una decisión fue correcta o equivocada.
La realidad es que, muchas veces, solo el paso del tiempo da respuesta.
Lo único que podemos hacer es decidir con la mejor información y administrar las consecuencias para maximizar beneficios y reducir riesgos.
Las crisis aceleran ese proceso. Una emergencia de seguridad, un desastre natural o un conflicto social no esperan condiciones perfectas. Obligan a pensar estratégicamente, actuar con rapidez y adaptarse a escenarios cambiantes.
Angela Merkel, quien condujo a Alemania durante múltiples crisis, sostenía que “toda crisis es una oportunidad las decisiones deben tomarse rápido y cada una tendrá consecuencias: te pueden amar por ellas, también te pueden odiar pero, lo que nunca podrán, será olvidarte.
La rapidez no debe confundirse con improvisación.
Dwight D. Eisenhower (1953-1961), presidente de Estados Unidos y comandante supremo de las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, dejó una enseñanza que sigue vigente: "Lo urgente rara vez es lo importante, y lo importante rara vez es urgente.”
De esa reflexión nació uno de los métodos más sencillos y útiles para decidir: la Matriz de Eisenhower.
Antes de actuar, clasifica cada problema en cuatro categorías: lo urgente e importante se atiende de inmediato; lo importante, pero no urgente, se planifica; lo urgente, pero poco importante, puede delegarse; y lo que no es urgente ni importante debe eliminarse para evitar distraer recursos y tiempo.
Imaginemos un municipio que enfrenta un aumento en robos. La presión ciudadana y redes sociales exigen respuestas inmediatas. La reacción más sencilla sería ordenar más patrullajes o instalar retenes.
Eso atiende la urgencia y puede ser necesario, pero no resuelve el problema de fondo.
Aplicando la Matriz de Eisenhower, el gobierno distinguiría entre las acciones inmediatas y las estratégicas.
Es urgente reforzar la presencia policial en las zonas con mayor incidencia y atender las denuncias. Pero también es importante —aunque sus resultados tarden más— mejorar el sistema de videovigilancia, profesionalizar los cuerpos policiacos, fortalecer la inteligencia, recuperar espacios públicos y coordinar acciones con la fiscalía para reducir impunidad.
Al mismo tiempo, podrían delegarse tareas administrativas que consumen tiempo de los mandos operativos y eliminar actividades innecesarias, pero ningún impacto en la seguridad.
La diferencia es enorme. Mientras un gobierno reactivo vive apagando urgencias, un gobierno estratégico evita que vuelvan a presentarse.
En los próximos años, los municipios enfrentarán desafíos cada vez más complejos.
Ninguno podrá resolverse únicamente con intuición o ocurrencias. Se requerirá método, disciplina y capacidad para distinguir entre urgente e importante.
En futuras entregas compartiré otros métodos utilizados por gobiernos, empresas y organizaciones para enfrentar problemas complejos.
Gobernar mejor no depende únicamente de tener buenas intenciones, sino de aprender a decidir mejor.
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