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Américo Zúñiga deja el PRI tras más de tres décadas de militancia
* Uno de los cuadros más representativos del priismo veracruzano cierra un ciclo político
Xalapa, Ver | 2026/06/04 - 13:02
Reportera de la Web. Xalapa, Ver.- La renuncia de Américo Zúñiga Martínez al Partido Revolucionario Institucional (PRI) marca el fin de una de las trayectorias políticas más sólidas y reconocidas del priismo veracruzano de las últimas décadas.
A través de una carta pública difundida este jueves en sus redes sociales, el ex alcalde de Xalapa, ex diputado local, ex secretario del Trabajo y ex dirigente estatal del PRI anunció su decisión de abandonar las filas del partido en el que militó durante más de treinta años, argumentando que la institución política donde se formó “ya no representa plenamente el rumbo” con el que actualmente se identifica.
La salida de Zúñiga Martínez no es un hecho menor. Durante años fue considerado uno de los activos políticos más importantes del PRI en Veracruz. Su carrera estuvo marcada por una presencia constante en la vida pública del estado, desempeñando cargos de elección popular, responsabilidades dentro de la administración estatal y posiciones estratégicas dentro de la estructura partidista.
Heredero de una tradición política ampliamente conocida en Veracruz, Américo Zúñiga construyó una carrera propia que alcanzó su mayor proyección durante su gestión como presidente municipal de Xalapa entre 2014 y 2017. Desde la capital del estado consolidó una imagen de político cercano a los ciudadanos y con capacidad de diálogo, convirtiéndose en uno de los rostros más competitivos del priismo en una época en la que el partido comenzaba a enfrentar una acelerada pérdida de influencia electoral.
Posteriormente desarrolló la dirigencia estatal del PRI en momentos especialmente complejos para el instituto político. Le correspondió encabezar los esfuerzos de reorganización interna tras las derrotas sufridas por el tricolor a nivel nacional y estatal, en un escenario marcado por el crecimiento de Morena y la reconfiguración del mapa político mexicano.
En su mensaje de despedida, Zúñiga evita los señalamientos personales y rechaza responsabilizar a algún dirigente en particular por su decisión. Sin embargo, deja entrever diferencias de fondo con la conducción actual del partido al señalar que tanto las personas como las instituciones evolucionan y que, en ocasiones, es necesario reconocer cuando los caminos se han separado.
La renuncia también representa un golpe simbólico para el PRI veracruzano. En los últimos años el partido ha visto desde diversos cuadros históricos y liderazgos regionales, reflejando una crisis que va más allá de los resultados electorales y que alcanza aspectos relacionados con la identidad, el rumbo y la capacidad de renovación de una organización que durante décadas dominó la vida política del estado.
A pesar de su salida del tricolor, Américo Zúñiga dejó claro que no abandona la actividad pública. En la parte final de su carta aseguró que comenzará a trabajar cerca de los ciudadanos, escuchando a la gente y participando en la construcción de propuestas para la sociedad. La declaración ha generado especulaciones sobre cuál podría ser su futuro político y si eventualmente se incorporará a algún otro proyecto partidista o ciudadano.
Por ahora, lo cierto es que la renuncia de Américo Zúñiga cierra un capítulo importante en la historia reciente del PRI veracruzano. Se trata de la salida de un político que durante más de tres décadas alcanzó posiciones relevantes, construyó estructuras territoriales, encabezó campañas y representó a una generación de priistas que apostó por la permanencia dentro del partido incluso en sus momentos más difíciles.
Su despedida ocurre en un contexto donde el PRI enfrenta una de las mayores crisis de su historia. Precisamente por ello, la decisión de uno de sus cuadros más reconocidos adquiere una dimensión que trasciende lo personal para convertirse en un nuevo síntoma de la transformación política que vive Veracruz. La salida de Américo no es la de un militante más; se va uno de los pocos priistas veracruzanos que lograron ser diputado, secretario de despacho, alcalde de la capital y dirigente estatal del partido, algo que muy pocos pueden presumir en la historia reciente del PRI en Veracruz. Un político congruente y un hombre cabal.
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