Sobraron las ausencias...
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El juego de las curules
Salvador Muñoz - Los Políticos
2026/08/13 - 11:31
La alianza entre Morena, PT y PVEM todavía no se termina de amarrar rumbo al 2027 y sus distinguidos integrantes ya están repartiendo las curules, midiendo distritos, apartando candidaturas y, por supuesto, buscando al culpable por si las cuentas no salen.
Porque la unidad puede ser muy bonita para la fotografía, pero cuando empiezan a aparecer las diputaciones locales y federales sobre la mesa, aquello deja de parecer reunión de aliados y empieza a tomar forma de juego de las sillas: todos caminan alrededor de las curules mientras suena la música de la 4T y nadie quiere quedarse parado cuando ésta se detenga.
I
En el PT veracruzano el primer capítulo tiene tintes casi monárquicos. Vicente Aguilar Aguilar permaneció al frente del partido durante 15 ó 20 años, dependiendo de qué tan largo se le haya hecho el tiempo a la militancia. El caso es que este mes, el Partido del Trabajo modificó su esquema en Veracruz: dejó atrás el modelo de dirigencia unipersonal para dar paso a coordinaciones regionales bajo la tutela del comisionado nacional.
En castellano sencillo: cambió la estructura.
En castellano todavía más sencillo: Vicente ya no tendría por qué seguir actuando como si todo comenzara y terminara en su escritorio.
Pero una cosa es cambiar los estatutos, otra mover los muebles y otra muy distinta convencer al antiguo inquilino de que entregue las llaves. Vicente parece seguir sintiéndose dirigente. Algo así como aquel empleado al que ya jubilaron, le hicieron su despedida, le regalaron reloj y pastel… pero el lunes siguiente vuelve a sentarse en su escritorio porque “nadie le dijo que ya no viniera”.
II
Mientras Vicente defiende simbólicamente el trono, otros empiezan a ocupar los espacios reales de poder.
Uno de ellos es Ramón Díaz Ávila, diputado local y delegado petista, quien adquiere particular relevancia ante la negociación electoral que viene. Ramón tendría interés natural en buscar la reelección en Coatepec, especialmente si la alianza Morena-PT-PVEM no termina por cuajar en su distrito.
El problema para él es que desde Palacio parece existir otra idea.
La gobernadora Rocío Nahle estaría inclinándose porque tanto la candidatura local como la federal de esa región correspondan a mujeres.
Y ahí empieza la aritmética política.
Porque actualmente esas dos posiciones están ocupadas por hombres del PT: Ramón Díaz Ávila en lo local, y Adrián González Naveda en lo federal.
Dos curules. Dos hombres. Y aparentemente dos espacios sobre los cuales Morena podría estar colocando desde ahora un enorme letrero: “Se busca mujer”.
De pronto, aquello de la paridad puede convertirse también en una formidable herramienta para mover piezas en el tablero.
III
En Xalapa ocurre otro fenómeno interesante.
Elizabeth Morales García apenas va rumbo a su segundo año dentro de las filas petistas y como legisladora, pero ya aparece como delegada y figura con peso en la nueva estructura.
La queja es de militantes que pasan décadas cargando lonas, organizando reuniones, cuidando casillas y esperando que algún día les toque subir sin encontrar el elevador que Elizabeth abordó.
IV
Y mientras en el PT buscan acomodo, en el Verde tampoco están precisamente rezando por la unidad desinteresada de la izquierda.
Allá existe una prioridad bastante clara: Javier Herrera Borunda. El PVEM necesita posicionarlo como candidato a diputado federal por Cosamaloapan y, de preferencia, que llegue acompañado de Morena y PT. Porque una cosa es competir con el respaldo de toda la maquinaria de la alianza y otra muy distinta aventarse solo al ruedo.
Así que Javier podría llegar al distrito como paracaidista político, con un enorme toldo verde, guinda y rojo desplegado sobre su cabeza.
V
Lo verdaderamente curioso es que, mientras PT y PVEM defienden sus intereses particulares, ambos parecen haber encontrado un personaje útil para representar al villano de su película: Esteban Ramírez Zepeta.
Por un lado, Adrián González Naveda lanza señalamientos contra el dirigente estatal de Morena. Por el otro, desde el Verde también se escuchan golpes mediáticos provenientes del grupo de los Herrera. Periodicazo por acá. Declaración por allá. Otro periodicazo.
Y poco falta para colocarle a Zepeta capa negra, bigote de opereta y un letrero colgado al cuello: “Culpable de todo”.
Que quede claro: Zepeta no necesariamente es el héroe incomprendido de esta historia. En política casi nunca hay santos; si acaso, políticos que todavía no llegan al capítulo donde les toca aparecer como demonios, pero resulta muy cómodo responsabilizar al dirigente de Morena cuando el verdadero problema parece estar mucho más cerca: no hay candidaturas suficientes para satisfacer a todos.
Ramón quiere conservar la suya.
Adrián tendrá interés en mantener su curul.
Elizabeth avanza a pesar de otros.
El Verde quiere a Javier.
Vicente todavía siente que manda.
Y Morena, como partido dominante de la alianza, naturalmente pretende decidir buena parte de quién juega, dónde juega y con qué camiseta.
Entonces aparece Zepeta y todos le apuntan.
Quizás ésa sea la fotografía más representativa de lo que viene rumbo al 2027: aliados peleándose por las sillas mientras señalan al mismo culpable para no admitir públicamente que el verdadero conflicto está en las candidaturas.
Porque PT, Verde y Morena seguramente seguirán hablando de unidad, proyecto, transformación y continuidad. Eso está firme.
Lo que no está firme es quién estará sentado cuando deje de sonar la música, por eso este juego de Curules que apenas empieza…
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