El evangelio en el discurso de Colosio

Luis Bustos - En Esta Hora

2025/03/24 - 01:15

Hoy, 23 de marzo, se cumple un año más del artero asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, polítíco sonorense que en su oportunidad generó esperanza en los mexicanos que llegaron a confiar en él, con la expectativa de un México diferente, en donde se hiciera realidad el cambio en las condiciones de vida de millones de connacionales.

Estas son las palabras que cimbraon a muchos mexicanos, unos por la ilusión del cambio y de mejoras; otros, por sentir la advertencia de que las cosas pueden cambiar y eso quizás no le convenía a la clase política tradicional:

“Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.

Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan. Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso.

Yo veo un México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones. ....”

Al leer una y otra vez estas palabras, recordé un pasaje bíblico:  Mateo: 5:6:  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Sin duda, Colosio sabía muy bien lo que decía y lo que proponía para alcanzar el cambio que ya era urgente y, al mismo tiempo, expresaba su FE en Dios, como guía y acompañante para hacer posible esa nueva realidad.

La mano no santa de quienes decidieron cortarle la vida, no solamente cumplieron con su objetivo, sino que al mismo tiempo, mataron las ilusiones de millones de mexicanos que no tuvieron otra opción que esperar que su sucesor, Ernesto Zedillo, pudiera hacer suyas esas palabras y esas ansias de cambio. Es por ello que el entonces candidato tricolor logró obtener una votación muy alta por encima de sus opositores.

Las cifras ahí quedaron para la historia: Zedillo obtuvo 17,181,651 millones de votos frente a los 9,146,841 millones de Diego Fernández de Cevallos y los 5,852,134 millones de Cuahtémoc Cárdenas.

Zedillo ganó y fue presidente, cumplió su ciclo y las palabras de Colosio, con sustento bíblico, a 31 años de distancia, siguen siendo vigentes para muchos rincones de nuestro México.

 

 

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