Prosa aprisa

  • El Cuarto Informe; silencio

Arturo Reyes Isidoro

Ayer no hubo boletín de prensa oficial sobre actividad alguna del gobernador Javier Duarte de Ochoa. El ejecutivo se hizo representar en el informe del senador José Francisco Yunes Zorrilla por el secretario de Gobierno Erick Lagos Hernández.

No es que haya querido descansar porque fue domingo. Se dirigía que quiso mantener bajo perfil y que en reciprocidad con lo respetuoso que ha sido con él el legislador de la Cámara Alta, decidió dejarle todo el espacio mediático para este lunes. Ni qué decir que Pepe acaparó ayer los reflectores.

Esa es una posible lectura de la ausencia ayer en la escena pública del cordobés, pero lo que pasa también es que se dio una ¿feliz? coincidencia: que el gobernador, luego de su viaje a República Dominicana para atender asuntos de “agenda” sobre los Juegos Centroamericanos y del Caribe, tiene programada otra reunión para este martes en Colombia, esta vez para desahogar asuntos sobre la también próxima Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno y tuvo que viajar al país del sur para los arreglos previos.

De todos modos, Duarte estuvo en el acto en el World Trade Center porque Pepe Yunes lo hizo estar presente durante su mensaje.

Hoy en la prensa seguramente las notas de los compañeros reflejarán todo lo que pasó ayer en el WTC de Boca del Río, todo según cómo les fue, porque fue tanta la asistencia, que hubo quienes no pudieron pasar o tuvieron alguna dificultad para el acceso, todo propio del tipo de estos actos políticos con tufo de futurismo sucesorio.

Quienes tenemos años cubriendo actos de este tipo y hemos asistido a los cambios de gobierno, al menos en mi caso, pero lo comentamos con colegas del puerto, el acto, aunque no haya sido esa la intención, no dejó de anticipar, al menos de recordar que el actual sexenio entra en su último tercio y que la bufalada está lista para cambiar de camiseta.

En veinte días, cuando llegue la fecha del Cuarto Informe de Gobierno, se va a entrar en una línea frágil en la que si no se cuidan los detalles, sobre todo las formas, la fuerza del actual gobierno se puede comenzar a resquebrajar anticipadamente. Ayer ya se tuvo un asomo, un aviso, de que sólo faltó quien gritara ¡Muerto el rey! ¡Viva el rey!, para que se desencadenara una reacción que adelantara la sucesión de facto.

La mesura de Pepe, el cuidado de su mensaje sin estridencias, no dio ni da pie para que nadie quiera rebasar al gobierno de Duarte. El respeto y la institucionalidad son características que lo distinguen. Él hace lo suyo, pero habría que preguntar si, en cambio, en el equipo del gobernador lo hacen también, porque, ¿y qué?, ¿no se hizo nada este año?, ¿no hay nada que destacar de la obra de gobierno? Llama poderosamente la atención que a 20 días de la entrega, que no rendición, del Cuarto Informe de Gobierno a la Legislatura del Estado, al respecto se guarda un absoluto silencio.

Antaño, al menos con anticipación de un mes se comenzaban a emitir boletines de prensa con resúmenes de lo que cada dependencia había hecho en forma destacada en los últimos doce meses y se hacía algún adelanto de lo que se diría en el Informe. Era como una forma de ir calentando el ambiente para que el gobernador llegara a la fecha con los mejores vientos, propicios, para lucirse.

Hoy de lo único que se habla es de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Boletines de prensa, fotos, vídeos, conferencias de prensa oficiales sólo hablan de la justa. De alguna forma, aunque esa no fue su intención –se cansó de repetirlo–, el informe del senador Yunes Zorrilla cumplió ayer el ritual anual de la pasarela política, de la multitud, del abrazo, del cotilleo.

A como están y van las cosas, pareciera que este año no habrá espectaculares por todo el estado con la imagen del gobernador y el anuncio de los grandes logros en el último año, acaso ni boletines de prensa, ni spots de radio, ni promocionales en televisión. El tiempo ya es muy corto para producir anuncios publicitarios, todo eso cuesta dinero y no lo hay, y todos andan entretenidos en los Juegos.

Pero antes, durante y después del día del Informe, la fecha no debiera descuidarse. Se está dejando un vacío político y parece que nadie se da cuenta, o no les interesa. Pero son estilos de gobierno.

El gobernador está entretenido buscando personalmente el éxito de los Centroamericanos. Hace bien. Vendrá el presidente Peña Nieto y presidentes de Centroamérica y el Caribe. Atrás de ello está la diplomacia política, pero también el cabildeo para el éxito de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno. Hace bien Duarte en no confiar esa responsabilidad en nadie y en no confiarse.

Pero entonces, se supone que tiene un equipo profesional de colaboradores capaz de atender las demás áreas y de prever y estar al pendiente de los demás asuntos de gobierno, como todo lo relativo al Cuarto Informe. ¿Dónde está, qué hace la Oficina de Programa de Gobierno? Si no se hace nada de ruido en los veinte días que faltan para la entrega del documento, será la primera vez en la historia del estado que esa fecha se deje pasar.

Pepe hizo lo suyo, pero al lado o alternadamente con sus espectaculares y de los Juegos Centroamericanos, para un equilibrio, debieron haber estado los de Javier Duarte de Ochoa y su Cuarto Informe de Gobierno, destacando sus logros en sus últimos doce meses y en los cuatro años que lleva al frente de la administración pública. Pero no hay nadie quien lo cuide, quien esté pendiente de esos detalles. El informe de gobierno es la fecha política anual por excelencia… o lo fue hasta el año pasado.

Quien reapareció públicamente ayer en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río fue el exsubsecretario de Hacienda y Crédito Público y exsecretario de Finanzas y Planeación, Tomás Ruiz González. Asistió como invitado al informe del senador Yunes Zorrilla. Los que se retiraron juntos tan pronto terminó el evento fueron los senadores Héctor Yunes Landa y Fernando Yunes Márquez. Claro que hizo ruido la asistencia del director general del IMSS, José Antonio González Anaya.