Prosa aprisa

Arturo Reyes Isidoro

“Ahora bien, si Cristo es predicado como que ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo es que algunos entre vosotros dicen que no hay resurrección de muertos?”

Esta frase, de la primera epístola de San Pablo a los Corintios, bien se puede aplicar a la resurrección… política que espera de Salvador Manzur Díaz.

Porque el ex alcalde de Boca del Río y ex secretario de Finanzas del Gobierno del estado resucitará políticamente y volverá a andar ¡y de qué forma!

 “Chava” Manzur (para sus cuates) revivirá y reaparecerá por la puerta grande luego de la defenestración que sufrió con motivo del Bocagate.

Se espera que los delegados del PRI, llegado el momento, lo elegirán como nuevo presidente del Comité Directivo Estatal tricolor en sustitución de Erick Lagos Hernández.

Manzur Díaz llegará a la dirigencia tricolor rechinando de limpio, pues lo están metiendo a la lavadora política-legal para limpiarlo de la acusación que pesa contra él.

Así, pasará de la pesadilla a la gloria, una pesadilla que inició el pasado 17 de abril cuando el PAN denunció el uso de recursos de programas sociales para apoyar a los candidatos del PRI.

En un video que acompañó a la denuncia se veía a Manzur encabezando la reunión respectiva y contra él se dirigieron las baterías blanquiazules.

El 4 de mayo le hizo crisis el problema cuando debió ser “separado” de la Secretaría de Finanzas ante la presión de la oposición que amenazaba dinamitar el Pacto por México si no le castigaba.

Al hacer el anuncio en aquella fecha, el gobernador Javier Duarte dijo que existía una investigación “que debe desarrollarse en plena libertad y a fondo para deslindar responsabilidades”.

Señaló entonces: “Son las instituciones de justicia las únicas a quienes corresponde el análisis de estos hechos, dirimirlos y en su caso deslindar responsabilidades”.

Según ahora, esas “instituciones” lo habrán de hacer, y qué cree usted: que sí, que siempre sí resultará inocente.

(Simplistamente, en efecto, no se le puede acusar de un delito que no cometió porque el video si acaso es testimonio de una tentativa.)

(A la distancia, no se entiende por qué los denunciantes no dejaron que se consumaran los hechos y en cambio, de hecho, alertaron a los implicados, eliminando toda posibilidad de acción legal.)

Ya exonerado,  la “base” priista estará, está demandando que los lidere Manzur por lo que lo convertirán en el jerarca tricolor en el estado, un acto que tendrá mucha, pero mucha miga política.

Porque su ascenso político lo convertirá, automáticamente, en otro aspirante, del equipo en el Gobierno, con posibilidades de ser candidato de su partido a la gubernatura.

Contrario a como sucedió en el pasado inmediato anterior cuando Fidel Herrera Beltrán decidió que sólo habría un candidato a relevarlo, esta vez será diferente.

Hasta donde se sabe, Javier Duarte de Ochoa jugará con cuatro cartas: Erick Lagos Hernández, Jorge Carvallo Delfín, Alberto Silva Ramos y Salvador Manzur Díaz.

Con él completan los cinco lobitos que se amontonaban en aquella oficinita de 2 por 2 en el Senado de la República, en la época de las vacas flacas, que se han hecho del poder y que quieren prolongar su permanencia.

Todos los demás del gabinete estatal están excluidos del juego del paraíso futurista duartista.

Por eso colocó a sus correligionarios de aquella época ya en plataforma de lanzamiento, dotándolos de cargos importantes, claves, como punto de arrancadero. Falta Manzur, pero no tarda en resucitar.

Tiene sentido la jugada: Erick maneja la política interior, que lo mantiene en contacto con todos los actores de la vida pública del estado; Carvallo es el filtro para todo el que desea tratar un asunto con el Gobernador e, igual, le da relación con veracruzanos de toda la geografía; Silva Ramos maneja ni más ni menos que todos los programas sociales del Gobierno estatal, donde tiene contacto con los alcaldes y con los veracruzanos de los niveles más bajos, los que votan; y Manzur tendrá el control sobre todos los grupos políticos tricolores, con toda la llamada estructura, la que se movilizará en 2015 y 2016.

Aparentemente, por ahora, no hay favorito y aparentemente hay una regla no escrita de buscar cada quien ganarse la candidatura del equipo en el Gobierno a punta de calcetín, pero sin desestabilizar al Gobierno  y acatar cualquier llamado que les haga su jefe.

Todos los aspirantes habrían convenido en que, eso sí, una vez que se decida quién será el “bueno”, los demás se le sumarán en automático, para no repetir la rebelión en que cayó Ranulfo Márquez Hernández cuando el propio Duarte le fue a informar que ya Fidel Herrera se había inclinado por él y le pedía su adhesión.

Y entonces, con Manzur ya arriba del carro de la Revolución, la competencia iniciará, si es que no inició ya, y se entendería que les han dado juego libre, a ver quien crece o hasta dónde crece y quien, llegado el momento, se presenta como la mejor opción.

Los mismos protagonistas de este reality show político, bien a bien no saben hasta dónde se pueden mover o hasta dónde los dejarán llegar, y como lo que no está prohibido está permitido, harán lo que sea necesario para ganarse la posición de privilegio (Beto Silva Ramos estuvo el domingo ya pedaleando con las Brigadas Adelante en el municipio de Chontla, en la Sierra de Otontepec, en la huasteca, y ayer en Mixtla de Altamirano, en la Sierra de Zongolica).

De una cosa no se podrán quejar los amigos, viejos compañeros de amontonamiento de aquel pequeño cubículo de 2 por 2 en el Senado: de que no se les ha tomado en cuenta y de que no se les está dando la oportunidad de sacarse el premio mayor de la lotería política. ¡Ah! Y de que, como recomienda la vieja máxima política, no se ha cumplido aquello de que a los amigos se les conoce en la nómina.

Ya me imagino lo divertido que se va a poner la cosa con los priistas veracruzanos queriendo quedar bien con todos, por aquello de no te entumas; haciendo malabares, brincando como chapulines con uno y con otro, haciendo genuflexiones aquí y allá hasta que les duela el cuerpo, todo por ganarse un lugar en el paraíso tricolor que habrá de nacer en 2016.

Manzur, pues, cerrará  el círculo. Y comenzará la danza con lobos.

Pepe y Héctor Yunes deberán saber, pues, que no están solos. Que tienen ya competidores.