Por un financiamiento sano de nuestra economía

Fidel Herrera Beltrán

Históricamente, México ha sido un país que en materia de recaudación de impuestos no ha destacado por su efectividad. De hecho, la noticia en este ámbito suele ser el alto nivel de evasión fiscal que se presenta, por ello, la nota que en materia económica destaca esta semana es precisamente el incremento récord que el gobierno federal alcanzó en materia de captación en el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Este logro es muestra del esfuerzo realizado por el Estado mexicano por mejorar su capacidad de financiamiento y gasto público.

El IVA presentó un crecimiento del 39.7% en su recaudación y se espera siga en la misma dinámica, toda vez que se acerca la última parte del año en la que el consumo se dispara por las festividades estacionales. De mantenerse esta tendencia, no habrá problemas para financiar el último tramo de la administración saliente, y además, le permitirá dejar activos monetarios suficientes para la transición y la operación de los próximos meses de diciembre y enero.

Sin embargo, debemos ser cautos. El billón de pesos recaudado en los primeros ocho meses del año, vía el conjunto de los impuestos establecidos, representa apenas el 27% del Presupuesto de Egresos aprobado por el Congreso para el año en curso. La Ley de Ingresos 2012 establece como meta alcanzar una recaudación impositiva de 1.4 billones de pesos, por lo que al mes de agosto, en este renglón se registra un avance de 71%.

En esencia, 63% por ciento de nuestro gasto no se financia con impuestos, sino con productos, derechos, aprovechamientos, ingresos de paraestatales, y deuda, tanto interna como externa. De ahí, la necesidad de promover que en el corto y mediano plazos sean los impuestos la principal fuente de financiamiento del gasto gubernamental.

Una buena recaudación permite financiar de manera oportuna el presupuesto público sin necesidad de retrasar las participaciones federales, ello contribuye a generar una dinámica económica positiva y continua. El tema fiscal es de vital transcendencia dentro de las reformas estratégicas pendientes en el país, y es que la captación de financiamiento sano, es decir vía impuestos, sigue siendo demasiado baja si nos comparamos con otras economías similares a la nuestra.

El camino ya lo conocemos, ahora sólo resta que se impulse el cambio desde el Congreso de la Unión.